¿De Qué Estamos llenado? De Su Espíritu Santo Part2

Lucas 24:49 49—- “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”
Colosenses 2:8 ——“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.”
 
Filosofía: Conjunto de razonamientos sobre la esencia, las propiedades, las causas y los efectos de las cosas naturales, especialmente sobre el ser humano y el universo:
 
Como cristianos, debemos asegurarnos de que nuestra filosofía está basada en Cristo. Si no estudiamos con diligencia la Palabra de Dios, estamos en riesgo de oír la filosofía individual de otra persona y sin creerlo nosotros mismo. Cuando el diablo le mintió a Eva en el Jardín del Edén, él tuvo éxito porque ella había conseguido su información por medias otras personas Adam, en lugar de directamente de Dios. Esto sigue siendo cierto hoy en día, el diablo siempre se acerca a los que consiguieron su información de una segunda persona en lugar de la Biblia. El reto que enfrentamos es darse cuenta cuando el mensaje que escuchamos se filtra a través de mal lente, en vez del lente de la Palabra. En la Tentación cual nuestro Señor Jesucristo sobrepaso la base principal fue salirse de la voluntad de Dios. Del plan cual siempre era abrir camino pasa nosotros. Pero para caminar en su camino necesitas ser lleno del Espíritu Santo. Hoy quiero ayudarte avivar el fuego en ti. Iglesia no nos podemos quedar dormidos.
 
La sabiduría y conocimiento celestial es diferente a la del hombre.
 
Salmo 119:105 “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino”.
 
La sabiduría de Dios es mansa, sin amargura, contienda o envidia. Es puro, pacifico, misericordioso, y amable, y desciende de lo alto (Santiago 3:13-17]
El Espíritu Santo nos enseña Su sabiduría, que supera la sabiduría terrenal del hombre.
 
1 Corintios 2:12-16— Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,